Walker Evans, 1935.

lunes, 13 de junio de 2011

Ciclo de Lecturas Abiertas de Brandsen

La idea de generar un Ciclo de Lecturas Abiertas nace por la necesidad de conocer y escuchar aquellas voces silenciadas ante la escasa existencia de un espacio que permita expresarnos con libertad.

Sencillamente se trata de un encuentro quincenal donde todo aquél que lo desee podrá acercarse a leer textos de su autoría (novelas, cuentos, ensayos, manifiestos, diarios íntimos, teatro, oraciones, etcétera etcétera etcétera), o bien sentarse a escuchar las palabras que otros tengan para compartir, en un ámbito de dispersión y comodidad.

Cada fecha estará integrada por un músico/banda que dará clima a la ocasión!

El ciclo tiene por inicio el jueves 7 de julio continuando los jueves 21 de julio y 4 y 18 de agosto en "La Porteña Bar" (Mitre y ruta 210, Brandsen, Buenos Aires).

Cualquier tipo de sugerencia, aporte o tan sólo ganas de participar podés hacerla llegar a: 
lecturasenbrandsen@gmail.com

Contamos ser muchos o pocos con ganas de mucho.
Ahí nos vemos!

Alexis Turnes Amadeo.





domingo, 27 de marzo de 2011

Mención Especial en Proyecto de Fortalecimiento del Sistema de Protección de los Derechos Humanos

   Quiero agradecer a la  Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, Presidencia de la Nación y Unión Europea por la mención especial recibida por el cuento "Timador de sueños" en el marco del Proyecto de Fortalecimiento del Sistema de Protección de los Derechos Humanos




A quienes no lo leyeron les anexo el cuento en cuestión:



Timador de sueños


Si una persona  fantasea ante la posibilidad de un éxito rotundo de bonanza, se dice que es un soñador. Si un ente es el protagonista de ese utópico arquetipo, existe la posibilidad de que se lo defina como un ser soñado. Unos y otros, son conscientes de eso.
La diferencia entre el soñador y el ser soñado radica en su esencia. El primero es el gran creador, el artífice del porvenir del segundo. El segundo, por ende, no es otra cosa que el mandatario del primero. Supongo que entro en la segunda categoría. Nunca engendré mis acciones.
El ser soñado no tiene apariencia y es víctima de constante metamorfosis. No puede ser identificado, solo soñado. El ser soñado no es condescendiente a la consciencia del soñador, sólo al reflejo instintivo y maquinal de quien lo sueña. El ser soñado sueña con soñar, y el soñador, sueña con soñar aquello del ser soñado que lo haga feliz. Si uno sueña, el ser soñado se activa, y cuando lo hace, solo queda con soñar el proceder del ser soñado.
Cuando un soñador me sueña, sueño con que el sueño nunca termine. Cada despertar de un soñador, implica una masacre, un asesinato de seres soñados; y los seres soñados sueñan con volver a ser soñados por un soñador, no importa cuál. En ocasiones me sueñan y me matan en sus sueños, en otras, me matan con tan solo despertar al alba. En ocasiones me sueñan y quisieran matarme, en otras solo sueñan con no volver a soñarme.
Vivir la vida de un ser soñado no es fácil, si puede llamárselo vida. Empotrarse en los sueños de un soñador, depende de su indulgencia o cerrazón. Su oprobio, implica nuestro aniquilamiento. Por ende el ser soñado vive con temor, de ser aniquilado, de ser soñado.
Un niño enclenque caminaba por las calles de Buenos Aires, mendigando, nadie sabe si afecto, hogar o tan solo monedas. Una señora pacata caminaba por la calle y lo percibió. Estrecho su mano, y con compasión, asco y orgullo de su acción, le tiro unas monedas y dijo “Eres un ser soñado”. El niño se estremeció de terror.

Alexis Turnes Amadeo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Sobre escribir difícil

Escribir difícil es una diatriba al soez, es ser sinuoso y cobarde a la vez, es volver la realidad tumefacta.

Escribir difícil es formar parte del camino encaramado y volverse imponderable, como si eso fuera magnanimidad, como si trocar nuestra lóbrega vida fuera a mellar a quien consideramos lánguido y enclenque.

Escribir difícil es inmiscuirse en el paroxismo de la imprecación y volver trémulas nuestras palabras, y excretar sonidos melifluos, gritos adulterados, hálitos fatuos (gélidos).

Escribir difícil es execrar al retórico zafío y volverse soso.

Escribir difícil es la mejor manera de decirles que soy un cagón, o mejor dicho, un medroso amilanado cobarde.

Alexis Turnes Amadeo.
03/02/2011

Este texto forma parte del libro "in dubio pro audaces" creado y obsequiado por Federico Ortiz para que lo complete con mis textos pueriles.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Festival AMAMAMONA VOL.6


En apoyo a MI AMIGO Zabo Nicolás Martín Zamorano en la presentación de su primer disco "Zabo & The Tutti Frutti Orchestra: Música para discapacitados emocionales" voy a estar leyendo en el Festival AMAMAMONA VOL. 6, el viernes 10 de diciembre a partir de las 20 hs en el Salón Real (Sarmiento 1272, Microcentro, Bs. As.). Ahí los veo!



Alexis Turnes Amadeo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Entrevista Programa Radial "Compromiso".

Acá les dejó el audio de una entrevista que me realizó Andrea Desmoures en su programa radial "Compromiso" (FM 89.9) en el marco del Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género. Espero la disfruten.


Alexis Turnes Amadeo.

martes, 23 de noviembre de 2010

Familiesto Corrompista.

Un niño en una habitación oscura. Un niño de ocho años tapándose los oídos en una habitación oscura. Un niño de ocho años tapándose los oídos mientras cantaba “no oigo nada soy de palo, tengo orejas de pescado” en una habitación oscura.

Una mujer en una habitación contigua a la de un niño. Una mujer y su marido en una habitación contigua a la de un niño. Una mujer que grita y su marido golpeándola en una habitación contigua a la de un niño de ocho años.

Una familia estándar con un papá, una mamá, uno o dos o tres hijos, quizá más, viven en una casa estándar, con tres perros estándar, en un pueblo estándar. Lo mismo decir: una familia estándar con un papá golpeador, una mamá golpeada, uno o dos o tres hijos, quizá más, golpeados, viven en una casa estándar, con tres perros golpeados estándar, en un pueblo sordo estándar.

Así comienza una historia estándar de anécdotas por demás oídas, de historias estandarizadas y subyugadas por un pueblo que no quiere oír, un espectador stand up (¿o estándar?) porfío en llevar una vida tranquila, una vida feliz, una vida estándar.

Martín era un pibe ecléctico, etéreo medio-loco o lo que equivale decir soñador o medio-golpeado. Lucrecia era una chica ejemplar, estudiosa y sensible media-golpeada. Horacio era un todo-caballero flemático a medias, domador profesional de pértigas o medio-golpeador. Marcela era una mujer azorada por la rutina, magullada por Eros, medio-golpeada.

Esta es la historia de una familia particular y no tanto, una familia regenteada por una cruz, por un viejo senil con una cruz, por una costumbre, por un pueblo luciferino, por un, por un, por un…

Horacio llegaba de trabajar de una larga y dura jornada propia de un sistema carroñero que devora a quien no se mueve. Marcela lo esperaba, mortecina, famélica, dispuesta a recibir su condena. Martín y Lucrecia solo querían jugar, los niños siempre querían jugar.

Una violencia sistematizada de raigambre constitucional, tiene como testigos de una desmesurada inmolación, individuos exánimes y sedientos, de libertad, de igualdad, de amor. Ellos siempre querían jugar.

Esta es una historia de niños que jugaban a ser soldados, de niños que no podían dormir, de niños que debían cantar “no oigo nada soy de palo, tengo orejas de pescado”.

25 de noviembre: Día Internacional de Lucha contra la violencia de género.


Alexis Turnes Amadeo
25 de noviembre de 2010.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Desasosiego adolescente

I

Uno frente al otro, ella y yo. Así nos encontrábamos, grandilocuentes, incógnitos esperando una primera respuesta contraria para actuar en consecuencia. Yo me encontraba absorto, paralizado, temeroso. Ella expectante, amarronada, vil, despreciable, infame y desagradable. Todo era cuestión de un gran movimiento, un rápido y sagaz movimiento. Me agacho y tomo con precaución mi calzado. Ignota, sólo mueve sus extremidades, casi con lujuria. Tomo el tiempo, calculo el espacio y en un acto volitivo, rápido, preciso e ininteligible lanzo el zarpazo. Me detengo antes de finalizar mi objetivo. Ella sólo se traslada unos centímetros.

II

Cuando mi conviviente me comunicó con tan solo un mes de anticipación que no iba a renovar el contrato de alquiler, puesto que volvería a su pueblo natal, mis primeros pensamientos fueron meramente económicos. Hacerme cargo de un alquiler (con su tan anunciado aumento), siendo un estudiante desempleado, no era un detalle menor. La situación requería mi total atención, mi total esmero, mi sacrificius totalus (podría decir J.K. Rowling).

Comencé por buscar empleo, lo cual fue un absoluto hastío. Me encontraba intransigente a las entrevistas. Veía armas y asesinos en mis tests de Roscharch, dibujaba un hombre bajo la lluvia sin paraguas y llegaba mojado a las entrevistas por no llevar paraguas. Siempre iba a haber una hermosa y despampanante mujer rubia que se “adaptara al perfil de la empresa” mejor que yo. Cataclismus totalus.

Siempre me considere un tipo creativo (pero no resolutivo según “los perfiles que buscan las empresas”). El dinero llegaría por ese lado.

III

Mi pensamiento gamberro, ambicioso, desesperado, “creativo” se genera, inclusive, teniendo una cucaracha enfrente. ¿Cómo puede UNA cucaracha industrializarse en una fuente de ingreso? Si vamos a hablar de economía hay que pensar en la OFERTA y la DEMANDA. Si yo pudiera hacer de una cucaracha algo único en su especie, y reducir la OFERTA a UNO, entonces la DEMANDA sería infernal, subiría su precio y mi cucaracha, mi genuina cucaracha capitalista, sería el artilugio que me libere de ese indómito infortunio.

Nunca creí que Mochon y Becker fueran a servirme de algo.

IV

Tiré mi alfombra de baño sobre ella para que no pudiera escapar. No pareció molestarle, se mantenía impasible. Me dirigí hacia la heladera, agarré un tarro de mermelada de frutilla, lo vacié. Agarré un cuchillo y comencé a perforar su tapa dejando pequeños agujeros en la superficie. Sería su hogar. Retomé mi viaje al baño, esta vez super-equipado con mi frasco de mermelada y una palita.

V

Monopolizar la actividad cucaracharil solo podía ser visto desde una óptica ecológica. Cuando las pieles de los animales son pieles que pertenecen a animales de inferioridad numérica, valen más. Si pudiera eliminar a todas las cucarachas del universo, probablemente científicos y ONG’s defensoras interesadas en preservar la especie, pagarían una exorbitante suma de dinero por mi nueva conviviente, mi nueva cucaracha que planea inconscientemente ser la última.

VI

La convivencia con las cucarachas es menos agobiante de lo que nos deja entrever Gregorio Samsa (Tal vez a Kafka nunca lo plantaron un mes antes de renovar el alquiler de su departamento). No son demandantes, no hablan, no estorban (sobre todo si están encerradas en un frasco).

El otro paso de mi tramoya fue envolver a todos mis conocidos en una nigromancia tal que les hice creer que las cucarachas eran portadoras de un virus particularmente mortal. El sólo contacto con su defecación (si es que las cucarachas defecan, no lo sé) produciría un efecto fatal. Este fenómeno fue transmitido de persona en persona hasta lograr una masacre considerable. Las distintas tribus anfibias fueron de gran ayuda.

Ahora solo quedaba esperar un poco más. Era mi única posibilidad.

VII

Fue a fines de noviembre de 1979 cuando mi fulgurante plan pasó a convertirse en una anacrónica utopía, cuando fue palmario mi descalabro.

Mi vecino el general, verde y omnipotente, susurraba a sus subalternos. Denoté una sonrisa maliciosa y bastó con lo que escuché para considerarme acabado.

- No alcanza con encerrarlas, hay que acabarlas como cucarachas que son.

- ¡SÍ MI GENERAL!

Nunca falta oportunidad en la que alguna vez nos preguntamos ¿alguien en éste mundo estará pensando en éste exacto momento lo mismo que yo? Pues yo nunca creí que en el mismo instante en que estimé encontrar la solución a mis problemas económicos, un simposio de personas vestidas de casco, botas e indumentaria camuflada estuviera pensando en exterminar las cucarachas para comerciar su cucaracha mayor a los apabullados doctores de la ciencia. Mi plan había sido frustrado. Era hora de volver a casa de mamá y papá.

Alexis Turnes Amadeo
15 de noviembre de 2010.
http://indubioproidiotas.blogspot.com